12 años de exclusión: La TC 168-13 profundiza espiral de pobreza en RD SANTO DOMINGO, REPÚBLICA DOMINICANA

Doce años después del dictamen de la Sentencia TC 168-13, que despojó a dominicanos descendientes de migrantes del pleno reconocimiento de su nacionalidad, la Plataforma Dominicanos por Derecho advierte que la desigualdad se ha profundizado, constituyendo uno de los mayores desafíos del país. La falta de acceso a documentos, afirma la organización, ha cimentado un ciclo de pobreza sistémica y desigualdad que se extiende por más de 10 provincias.
La medida emitida por el Tribunal Constitucional el 23 de septiembre de 2013 ha profundizado una brecha que, a pesar de las promesas, la actual gestión de gobierno no ha logrado reducir en ningún aspecto», afirmó la plataforma en un comunicado. «La persistencia de esquemas obsoletos y discriminatorios en la administración pública, basados en el origen y condición social de los dominicanos, niega oportunidades de progreso a las personas, sus familias y comunidades y crea no solo ciudadanos, sino provincias de segunda categoría, donde la solución a los problemas no llega».
Datos del Ministerio de Economía, Planificación y Desarrollo (MEPyD) respaldan esta afirmación, mostrando que las provincias con mayor número de afectados por la sentencia figuran consistentemente entre las más pobres del país. Factores como el desempleo, la falta de servicios básicos y el bajo nivel educativo son más pronunciados en estas zonas, donde la sentencia y la mala ejecución gubernamental solo agregan capas de vulnerabilidad a una situación ya preexistente.
La falta de una cédula de identidad, principal instrumento de reconocimiento civil, es la base de una extensa cadena de exclusión. Sin este documento, los afectados no pueden acceder a empleos formales, afiliarse al Sistema Dominicano de Seguridad Social, abrir cuentas bancarias o recibir atención médica de calidad, limitando así su desarrollo personal y el de sus comunidades.
La plataforma denunció que en 2024 se han intensificado los operativos de detención, creando un clima de incertidumbre y amenaza constante. Estos despliegues, que a menudo se basan en el perfil racial, ponen en riesgo a dominicanos que ya han sido documentados, obligándolos a pasar por engorrosos procesos de depuración.
A pesar de la Ley 169-14, implementada como respuesta legislativa a la Sentencia del Tribunal Constitucional, miles de dominicanos siguen estancados debido a una parálisis administrativa que viola sus derechos. Las instancias a cargo, la Junta Central Electoral (JCE) y el Ministerio de Interior y Policía (MIP), han demostrado una negligencia que va más allá de lo técnico, perdiéndose en una maraña burocrática que afecta directamente a la gente. La persistencia de estos retrasos injustificados es un claro ejemplo de los obstáculos institucionales que impiden la plena integración de esta población.
Un caso particularmente preocupante es el de los 8,000 dominicanos que, habiendo agotado el proceso ante el MIP hace 10 años, aún esperan la entrega de su documentación definitiva. «La demora no solo frustra a los ciudadanos, sino que también desvaloriza la inversión pública, se da vueltas a un problema solucionable», indicó la organización.
Dominicanos por Derecho hace un llamado urgente al gobierno a implementar políticas genuinas de inclusión y a cumplir con los compromisos pendientes. «La lucha contra la exclusión documental es, en esencia, la lucha contra la pobreza y la inequidad», concluyeron. «Es imperativo que el Estado dominicano cierre este círculo de exclusión y abra un camino real hacia la integración, garantizando los derechos plenos y el acceso efectivo a la ciudadanía para todos sus habitantes».
Más sobre Dominicanos por Derecho
Dominicanos por Derecho es un espacio de articulación que agrupa a diversas organizaciones y liderazgos de la sociedad civil dominicana que trabajan en tema de desarrollo social. La plataforma promueve acciones de sensibilización, investigación e incidencia política para lograr la plena integración de los dominicanos afectados por la apatridia.


